Ciencia para la vida

Medicina
de
vanguardia

Use el poder de la ciencia.
Aumente su expectativa de vida
agregando salud y bienestar a sus años.

Contacto

MÁS EVIDENCIAS SOBRE ESTRÉS, INFLAMACIÓN Y ENFERMEDAD CARDÍACA CORONARIA Y CEREBRAL. Jan 16, 2017

En un reciente estudio publicado en Lancet (ver referencia al final de la nota) los autores logran demostrar una relación entre estrés, inflamación y el desarrollo de enfermedad cardíaca coronaria.

Este estudio comprendió dos partes. En la primera en 293 pacientes que se hicieron un estudio PET-fluordeoxiglucosa (PET/FDG) de cuerpo total, los investigadores identificaron una relación entre la actividad metabólica aumentada en la amígdala cerebral en reposo (marcador objetivo de una activación del sistema de alarma-estrés), en la médula ósea y en el endotelio y riesgo aumentado de infarto de miocardio, angina de pecho y accidentes cerebro vasculares.

En la segunda parte, 13 pacientes con la condición clínica de trastorno por estrés post traumático que tenían realizado un PET/FDG lograron identificar una relación entre estrés percibido y un aumento de la actividad de la amígdala, inflamación del endotelio y un aumento de proteína C reactiva (un marcador general de inflamación).

Este estudio confirma datos anteriores, tanto de investigación como naturalísticos (los recogidos en la práctica clínica habitual), relacionando alto niveles de respuesta a los estresores (activación de la amígdala en reposo, estrés percibido) con un aumento de la inflamación. Es justamente el aumento de la inflamación de bajo grado (low grade inflammation, metainflammation, inflammaging) la responsable de las alteraciones múltiples producidas por una respuesta aumentada a los estresores de la vida cotidiana.

Esta inflamación se caracteriza por la activación de macrófagos (y microglías en el cerebro) y la producción de citoquinas proinflamatorias que producen efectos negativos en todas las células del organismo.

A nivel de la pared arterial producen una activación del endotelio que favorece por un lado la inflamación de las arterias, el depósito de partículas lipídicas (LDL colesterol, per ej) formando las placas de ateroma, y un aumento de la posibilidad de formar trombos sobre las lesiones arteriales conduciendo a los síntomas de isquemia, como el angor (dolor precordial en reposo o al esfuerzo de origen cardíaco). O peor a lesiones tales a nivel arterial que llevan a que la persona tenga un infarto de miocardio o cerebral.

Yo insisto desde hace años que el control del estrés de la vida cotidiana es esencial para evitar enfermedades, desde la depresión y la demencia, hasta las cardiovasculares y el cáncer. Y también insisto que para desacelerar el envejecimiento debemos combatir la respuesta al estrés. Esto puede hacerse de múltiples formas, desde cambios en el estilo de vida, psicoterapia o farmacoterapia.

Como psiconeurofarmacólogo me inclino por el uso de fármacos que logran disminuir la activación del sistema de alarma-estrés en una relación costo-beneficio muy positiva para la persona. Simple y sin riesgos, uno puede protegerse de las múltiples enfermedades que produce el estrés de la vida cotidiana.

Tawakol A, Ishai A, Takx RAP, et al. Relation between resting amygdalar activity and cardiovascular events: a longitudinal and cohort study. Lancet 2017; 6736(16):31714-7.