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PREMIO NOBEL DE MEDICINA 2016 Oct 11, 2016

Medicine Nobel for research on how cells 'eat themselves'

Japanese biologist Yoshinori Ohsumi recognized for work on autophagy.

Así titula la noticia sobre el Nobel de Medicina 2016 la Revista Nature.

La palabra autofagia (autophagy, auto phagein, del Griego significa literalmente auto-comerse) se refiere a un fenómeno biológico universal y complejo en el cual componentes celulares son transportados hacia los lisosomas para su degradación. Es un mecanismo por el cual las células pueden auto-repararse y mantenerse funcionalmente aptas.

El término autofagia fue acuñado por de Duve (también premio Nobel de Medicina)  hace casi 50 años (Deter and de Duve, 1967), al observar la degradación de organelos (mitocondrias) y otras estructuras celulares por los lisosomas (descubiertos por él y su grupo). La investigación en este fenómeno está en una fase explosiva por el significado que tiene en la vida celular normal y en múltiples enfermedades, desde el cáncer a las demencias. Sin duda esto llevó al comité del Instituo Karolinska a premiar al Profesor Ohsumi con el Nobel 2016.

Pero por qué mi interés en la autofagia, porque es un mecanismo básico en el envejecimiento. Regularla, por diferentes formas, desde mi óptica farmacológicamente, es una vía esencial de poder intervenir en el proceso íntimo del envejecimiento y las patologías asociadas.

Una definición simple de autofagia es como un complejo proceso mediante el cual la célula puede degradar, detoxificar, desde macromoléculas dañadas (como la precipitación de proteínas aberrantes) que perjudican, incluso pueden desencadenar la muerte celular, a organelos enteros mediante la actividad hidrolítica de enzimas en los lisosomas.

Pero la autofagia es un proceso regulado exquisitamente para mantener la salud celular y por lo tanto del organismo como un todo. Controla la calidad de macromoléculas y organelos, y determina la sobrevida celular o la muerte para evitar que deterioros celulares conduzcan a males peores, por ejemplo un cáncer.

Si consideramos los mecanismos básicos del envejecimiento, a saber: inestabilidad genómica, disminución de los telómeros, alteraciones epigenéticas, pérdida de la protoestasis, desregulación en los sensores de nutrientes, alteraciones mitocondriales, senescencia celular, diminución de las células madre tisulares y alteraciones en las comunicaciones intracelulares; la autofagia juega un rol en cada una de ellas. Es decir, en estos nueve mecanismos básicos por los cuales envejecemos, la autofagia es un denominador común que permite regular múltiples de estos procesos, que podría resumirse como en un mecanismo que regula la calidad global de una célula para mantenerla en su mejor estado funcional. Y defenderse de estresores extracelulares, como la inflamación; o intracelulares como la producción anómala de proteínas o los daños causados por los radicales libres del oxígeno y del nitrógeno.

En suma, la autofagia es un fenómeno esencial en la vida, su conocimiento permite regularla y aplicar estos avances en el tratamiento de enfermedades y en el mantenimiento de la vida saludable. Regular la autofagia es una estrategia anti-envejecimiento central en cualquier plan médico que persiga estos fines.

Alvaro Lista Varela